viernes, 27 de marzo de 2015

Sí yo también tengo un hijo adolencente!!!!

Soy un monstruo....

Entre más pequeño "le de" la adolescencia más rápido se le va a pasar...

Bueno mi hijo tiene 13 años casi 14... no sé en que momento me sorprendió mi pequeño y bien portado niño y se convirtió en esté atarantado, grosero, flojo e irrespetuoso "adolescente".... he leído varios libros, mil artículos, escuchado "n" cantidad de programas, y nada más no puedo... me considero una mamá joven, tengo 38... lo último que leí en un libro que considere una obra maestra es "no le des el control", cuando lo leí pensé... exacto!!! yo siempre hago eso!!! le doy el poder y caigo en su juego, me pongo los guantes de box y me subo la rin... realmente no era algo que no supiera o que no hubiera leído, escuchado o me hubiera dicho uno de los 3 psicólogos por los que he pasado.... es solo que siempre caigo... pierdo el control, me convierto en Hulk y sálvese quien pueda!

Cuando platico con otras mamás, y me dicen que están en la misma situación por 3 milisegundos me siento mejor... pero sé que no esta bien... y sé que no es él.. que soy yo.
Martha Debayle siempre dice que debemos de cuidar que cuando esta etapa se les pase (eso si algún día pasa), nuestra relación no debe de estar tan desgastada que ya no nos soportemos; esa para mi es la parte más difícil, a veces siento que hago exactamente lo que leo, escucho y pienso que no debo de hacer, es como si tuviera un automático que me dijera... "hey, sí, sí tú, hora de gritar, patalear, y ponerse los guantes", y sé que no voy a ganar... realmente nadie gana... yo termino sintiendo la peor madre del mundo, veo la tristeza en la cara de mi hijo, y me quiero matar de tristeza, y me regaño, me pregunto, por que le grite?, por qué lo insulte?, por que le avente la chancla??, soy un monstruo...
De verdad, soy el monstruo de sus pesadillas, la que esta minando su autoestima, y es ahí cuando empiezo a ver todas y cada una de sus cualidades, que sí es un niño alegre, que si es un niño muy acomedido... en fin.
Lo cierto es que entre que me jalo los pelos de la cabeza y lo quiero ahorcar, mi corazón grita siempre... te amo hijo, desde el fondo de mi corazón!

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